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martes, marzo 18, 2008

¡A DESBARRAR CON LOVECRAFT!

Inevitablemente, cada cierto tiempo –semanas, meses o años- vuelvo a recorrer las calles de Innsmouth, y descubro cosas que antes no estaban allí, o que no vi en mi anterior visita. Tomo el autobús en Newsburyport, pertrechado con un sólido bocata de chorizo de Pamplona, saco un libro y gruño con delectación mordisco tras mordisco mientras el repulsivo conductor bordea el Atlántico, pasa comarcas desoladas y me adentra en el inhóspito y oculto (en más de un sentido) Innsmouth.

Uno de mis viajes recientes lo hice a través del cine. Madre mía, que horrible experiencia. Dagon (2001), sitúa "La sombra de Innsmouth" –posiblemente el mejor relato de Lovecraft, menos recargado de abismos sin tiempo de lo habitual, y mira que me gustan las simas olvidadas- en un pueblo costero de la Galicia profunda, en España, cambiando el nombre del pueblo por su traducción literal al español, “Inboca”.

El horror de las calles cuasi abandonadas del pueblo, los desvencijados y húmedos sofás del Gilman House, los muelles y los ojos entrevistos de sus habitantes, fiel reproducción y acertada de “La sombra sobre Innsmouth” que conocemos y amamos. Y los sueños del protagonista, con esos grabados cthulhuoideos en el fondo del océano. Y las joyas y tiaras . Y la locura sin remedio de quien ha comulgado con el monstruo. Lástima que la casquería barata, los protagonistas (elegidos para que se identifique con ellos la típica parejita descerebrada) y un guión agujereado lo tiren todo al fondo del espacio insondable donde gira sin cesar al son de las flautas el gran Azathoth, el Sultán Idiota.
Lástima que pronto se convierta en una película de horror convencional con un aire a serie Z (que no B). Lástima de capitán Orfeo Cambarro (Obed Marsh), que a pesar de dar la talla de marinero intrépido y viajero que pacta con quien no debería y convence a su pueblo de vender su alma , lo tira todo por la borda cuando se va a rodar al Arrecife del Diablo un vídeo de Mago de Öz. Lástima, joder.
Se me quedó grabada la escena en la que el protagonista intenta la huída confundiéndose en la noche de tempestad con los lugareños de Inboca, ¡vestido de naranja brillante! Claro, y luego tienen que salir los monstruos, que como es Galicia, pues son pulpos. De Rias Baixas.

Así que, puestos a hacer versiones comercialoides baratuscas de la obra de Lovecraft, propongo unas cuantas:

-Azathothed by the bell . ¿Y si Azathoth, antes de convertirse en el Horror al Final del Tiempo, hubiera ido a clase de Zack Morris, Screech y A. C. Slater? ¿Y si hubiera cortejado a Kelly Kapowski con una cohorte de horrores flautistas para llevarla al baile del Fin del Mundo? ¿Y si dejara hecho una porquería el despacho de Mr. Belding tras cada travesura con su protoplasma viscoso? “Muchacho, esto es ¡asqueroso! ¡Te quedaste sin ir al baile!”

-Las vacaciones de Mr. Bean... en Innsmouth. ¿Y si nuestro héroe se subiera al autobús de Joe Sargent con su osito de felpa, se inscribiera alegremente en el Gilman House y acondicionara su habitación al gusto, celebrara las costumbres de los lugareños locales y se convirtiera en el Sumo Sacerdote de la Orden Esotérica de Dagón? ¡Con risas enlatadas!

-Nyarlathotep pone un bar de tapas en Chinchón, se lía con una divorciada y se enfrenta a la difícil tarea de educar a sus hijos y a los de ella, corriendo simpáticas aventuras para toda la familia y sufriendo las ocurrencias de los pequeños y sus simpáticos aunque brutos amiguetes. ¡Y todo ocultando su papel de servidor de los Horribles Maestros de Todo lo que es Chungo!

-El Wendigo podría tener una serie animada, donde aparezca como protector de pingüinos, focas y la naturaleza en general. Ya que va destinada al público infantil, la protagonista podría ser una sonriente niña lapona, que sacrifica al azar a uno de sus amigables vecinos cada vez que necesita invocar a El Que Camina en el Viento para que descuartice a los recurrentes cazadores malvados. Tantos capítulos como vecinos haya en el pueblo.

viernes, octubre 05, 2007

El héroe asturiano de Lovecraft

El hidalgo Pánfilo de Zamacona, nacido en Luarca, "un pequeño y plácido puerto del (Mar) Cantábrico", en Asturias, norte de España. Conquistador español que se embarca en la búsqueda de ciudades hechas de oro con Francisco Vázquez de Coronado allá por 1540, poco después de la conquista de México, y acaba en el mundo subterráneo de Xinaian, poblado por una extraña y avanzada civilización india.

Básicamente esta es la línea de "El Túmulo", un relato escrito por H.P. Lovecraft a partir de una sinopsis de Zealia Bishop en el que las investigaciones de un arqueólogo sobre un misterioso montículo le llevan a dar con la historia de Pánfilo.

El tipo llega incluso a intentar comunicarse en "el bable campesino de su Asturias natal" con los indios de Xinaian (¿pronunciado 'Jinaian', con grafía mexicana?) , K'n-yan para los anglos, bajo los golfos terráqueos, ante su imposibilidad inicial de hacerse entender. Y en gallego, portugués, azteca (ya será en nahuatl, el idioma azteca como tal no existe), francés, latín y castellano. Toma ya conquistador políglota.

"El Túmulo", uno de los relatos más largos de HPL, alejado de las recopilaciones más extendidas por tratarse de una colaboración, ofrece la visión del mito de las ciudades hechas de oro que perseguían los conquistadores.. Lovecraft toma la odisea histórica de Vázquez de Coronado y su partida desde Nayarit (noroeste de México) hasta Kansas, en la infructuosa búsqueda primero de las siete ciudades de Cibola y después de la mítica Quivira. Hasta que se cansó de cuentos y se volvió por donde había venido. De lo malo malo, uno de los miembros de su expedición, García López de Cárdenas, descubrió el Cañón del Colorado, el canalillo de la Madre Tierra.

Zamacona va mas allá, guiado por un indio que ha bajado hasta el inframundo, y da con una avanzada pero ya decadente civilización. Siempre me ha impresionado la imagen del conquistador saliendo de los túneles al "exterior bajo la tierra" y descendiendo hasta la llanura, como si bajara de las cumbres andinas envueltas en niebla, humedad, soledad y misterio.

Lovecraft rinde también homenaje a la imaginación de su compañero escritor y colaborador de los Mitos Clark Ashton Smith desarrollando el mito de Tsathoggua, creación de éste. El relato narra como bajo Xinaián se encuentran las ruinas del mundo rojizo de Yoth, que a su vez se alza sobre los negros golfos de oscuridad de N`Kai, donde informes y letales criaturas de légamo negro veneran al dios sapo Tsathoggua, uno de los que da menos tirria de los mitos hasta que te arranca la mano de un bocado. Todo ello, si no me equivoco, salido de la pluma de Smith para varios de sus relatos de civilizaciones muertas, preternaturales y trágica desesperación. La historia enlaza con la salida del culto al Mundo Exterior, a la antigua Lomar, cerca del Polo Norte, que Lovecraft sitúa en la Tierra de los Sueños en su relato Polaris.

No tengo ni idea de cómo se tiró Lovecraft a poner un asturiano en su relato. Tendré que revisar su biografía para ver si tuvo algún contacto con Asturias, pero la verdad es que no me suena para nada.

Lamentablemente, el conquistador del relato no se detiene en ningún momento a echar un buen trago de sidra ni a compartirla con sus nuevos compadres. De haberlo hecho, otro gallo le hubiera cantado, ¡seguro!

De aquí creo que podéis descargar "El Túmulo". También podéis buscarlo en la recopilación "El Museo de los Horrores"

martes, julio 31, 2007

Los Sin Nombre, una pésima partida al Cthulhu

Ayer me decepcionó bastante Los Sin Nombre. Confieso que le tenía bastantes ganas a la película, estrenada hace ya sus añitos, pero me pareció una mala partida de La Llamada de Cthulhu sin villanos de relumbrón. Y es una pena, porque tiene material que promete. La misma secta y su plan, que ni te enteras bien de quienes son ni que puñetas quieren. Y el final, vamos, de traca, absurdo. Empieza bien, pero con el salto temporal de cinco años se va todo al carajo.

Lo dicho, es como una partida de estas al Cthulhu que transcurre en algún lugar donde se mete a los mitos con calzador. Como aquella que venía en la pantalla del Guardián y, a pesar de tener una momia canaria de por medio, decepcionaba por lo anodino y convencional de su trama. Ni el libro de Ramón Llul que andaba por ahí le lograba sacar jugo. Esas que presentan personajes secundarios dignos de un bar de carretera pero mal dibujados y que convierten cualquier escaramuza en una película de bajo presupuesto directa a DVD, un Estrenos TV con violencia de mercadillo. En las que los jugadores pierden el interés enseguida, ponen excusas a una segunda sesión si no acaba o matan el rato contándose la borrachera del sábado y comiendo patatas.

Después de ver Frágiles, y con todo el cacareado tema del terror español, me esperaba más de un guión que se llena de tópicos y agujeros, tiene saltos bruscos y falla en su intento de construir una historia. Que la hay, pero no se supo contar. Tristán Ulloa en una de sus interpretaciones MÁS planas, Karra Elejalde forzado y una Emma Vilasarau que se salva al final por la evidente degeneración mental que imprime a su personaje. Planos mal elegidos, movimientos de cámara nulos, un montaje bastante chungo y, eso sí, en algunos momentos, mal rollo con los planos intercalados de la niña.

No me esperaba un desenlace lovecraftiano, pero viniendo la novela en que se basa de Rampsey Campbell, uno de sus más dignos sucesores -su ambientación en el Valle del Severn británico es muy buena-, confiaba en que la peli me sorprendiera. Pues no.

Además, eso de los niños ultramalvados está más visto que lanzarle cócteles molotov a los Profundos.

viernes, abril 06, 2007

19 relatos para una noche tormentosa: Lovecraft

Gracias a Ciudad Seva y Letras Perdidas, almacenes de relatos clásicos, he compuesto enlaces a relatos de fantasía y terror de varios autores que albergan. La primera entrega, no podía ser de otra forma, es para H.P. Lovecraftl, padre de mi amado Cthulhu.

Para quien aun no haya leído nada de H.P. Lovecraft, el pope del horror contemporáneo, aquí va una pequeña lista con lo más granado de su repertorio. Y para los que ya lo conozcan, una buena forma de recordarlos.

El Color Surgido del Espacio
"Algo" cae en los campos de una granja con dramáticos resultados a lo largo del tiempo. Uno de sus relatos más laureados, hay alguna adaptación antigua al cine. El concepto se ha vuelto a usar varias veces.

La génesis del horror por excelencia de la mitología de Lovecraft: ¡Cthulhu! Extraños sueños, una isla en el Pacífico, ángulos imposibles.

La música de Erich Zann
Un viejo violinista mudo que vive en ninguna parte y cuya música mantiene a raya el horror.

La nave blanca
Del ciclo dedicado a las Tierras del Sueño, quizás un día puedas avistar la Nave Blanca y también te lleve en un viaje fantástico. ¿La versión de Lovecraft de Días de Ocio en el Páis del Yann, de Dunsany?
Otro de las Tierras del Sueño. La defensa de una fortaleza y la maldad de una estrella.

Clásico entre los clásicos. Un pueblo costero con habitantes de extrañas costumbres. Y no digo más. Imprescindible.

Aire Frío
La visión de Lovecraft del clásico de Poe dedicado al Sr. Valdemar. ¿Por qué tanto frío, vecino?
Desplazamientos de personalidad, ¿o no? Quizás no tan impactante como "La Sombra Fuera del Tiempo", pero recomendable.

Antiguos linajes, catacumbas, leyendas... y ratas.

Arthur Jermyn
Lo que tu abuelo hizo en la selva y no se atrevió a contarte.

La Ciudad sin Nombre
El origen de Irem, la Ciudad de los Pilares, perdida en el desierto
Dagon
Naufragio y vagabundeo por una isla pantanosa, un chapuzón a medianoche.

La decisión de Randolph Carter
Inicio de la que sería luego la saga del personaje del mismo nombre y que lo llevaría a las Tierra del Sueño, En Busca de la Ciudad del Sol Poniente...

¿Quién sino Nyarlathotep, el Mensajero de los Dioses Otros?

Hay quien, en lugar de celebrar Semana Santa, tiene otras tradiciones. Más antiguas.
Breve historia del Necronomicón
El libro apócrifo más famoso de todos los tiempos, al descubierto. Klaatu berata nikto!

Quizás no fue buena idea quedarse atrapado en la cripta con el cadáver con el que trasteaste...

Veo, veo, ¿qué ves?

La peculiar geografía de los perdidos parajes de Nueva Inglaterra.

¡Que ustedes los disfruten en una noche tormentosa sin luna!

Las Arenas del Tiempo

He de confesar que siempre me han fascinado las mercancías robadas al tiempo: gruesas ánforas que un día vertieran generosamente torrentes de vino en las alegres noches de Creta, ornamentos procedentes de las más lujosas villas de Tebas y otros vestigios del pasado, incluso de civilizaciones que hoy solo son rumor.

Las arenas del tiempo tenían en mi un obstinado excavador. Con frecuencia, mis viajes me habían llevado de un extremo al otro del mundo en busca de algo que hubiera escapado a esa inevitable extinción que nos aguarda a todos los seres y las cosas materiales y que yaciese oculto y temeroso a ser tragado por los abismos de la no existencia. Pues nada hay peor que esta condena.

Hábiame yo dirigido, a instancias de cierto amigo mío cuyo nombre no mencionaré aquí para evitar que caiga la vergüenza sobre él, hasta la tienda -si es que así podía llamarse a aquel cuartucho de inframundo- propiedad de un tal E. M. Berkeley, quién según mi amigo era toda una leyenda en el comercio de objetos antiguos.

El lugar donde Berkeley tenía su “tienda” era uno de los suburbios más inmundos que pueda imaginarse. Pozo nauseabundo, gigantesco vertedero donde las más profundas miserias humanas han sido arrojadas para olvidarse de ellas. Callejuelas infestadas de pobres diablos de estirpe desgraciada, adictos al opio, rostros que marcaban a su poseedor con la palabra canalla, criaturas cuyo último aliento bien podía tardar en llegar un día o un año, tanto daba, nadie iba a echarlos de menos.

Tras un par de horas de vagabundeo, y dado que las señas que mi amigo me había proporcionado no parecían ser correctas, comencé incluso a dudar si el laberinto de calles que recorría pertenecía a este mundo. Tuve que proporcionar unas monedas a un golfillo que tomé como guía cuando, tras largo deambular, me confesé perdido.

lunes, abril 02, 2007

A reírse con Cthulhu (I) - Primigenios en su tiempo libre

Seguro que cuando H.P. Lovecraft pergeñaba su cosecha de horrores cósmicos, no imaginaba que décadas después más de uno se los iba a tomar a guasa. El horrible Cthulhu y sus compañeros La Cabra de los Bosques con Mil Retoños, el Caos Reptante, el Sultán loco y sus flautas blasfemas son objeto de cachondeo en tiras cómicas nacidas del amor por el horror de los relatos lovecraftianos. Muchas, sólo aptas (o sea, graciosas) para adeptos de la mitología cthulhuoidea. Es el caso de una de las webs más veteranas, The Vault of Doom. Aqui van varias tiras. Iä! Iä!

"Yo, Erich Zann, permanezco sólo frente al vacío sin fin. Único muro entre la humanidad y los horrores innombrables que yacen más allá" "Oh, aquí vienen, puedo ver. Debo... tocar! Oh! Mi pobre música parece mantenerlos alejados! ¡Qué dolorosa carga"


"¡Jodido Shudee Mell!"

"Acabamos de desenterrar esta extraña estatua rota" "¡Ahá! Siempre he sido un maestro de los puzzles. ¡Ahora tráeme algo de pegamento y observa cómo trabajo!" "Mira que bonito dios acuático" (Sirena, 50 A.C)


"Uh.. hola, Abhoth"





"iZann. Música del más allá"






Si no entiendes los chistes, es que no conoces al maestro de Providence. Así que acércate a tu libreria más cercana y pregunta con alegría por el Necronomicón. El autor es un tal Abdul Al Ahzred. Pero antes, cuida de que no haya algún tipo con ojos de besugo cerca... PD: Por cierto, el mes pasado se cumplieron 70 años de la muerte de Lovecraft. Aquí puedes saber más sobre el padre del horror del siglo XX.

martes, septiembre 05, 2006

Si Lovecraft levantara la cabeza...


Además de darse una ostia monumental con la tapa del ataúd y angustiarse un rato por el hecho de estar enterrado... ¿vivo?, saldría al aire frío de Providence, sacudiría pulcramente la tierra de su traje y vagaría por los bosques, sorprendido, maravillado y horrorizado ante su situación.

Supongamos que Howie, tras varios días, consigue reunir el valor suficiente para desplazarse a un pueblo “moderno”y entrar a una cafetería para saborear un sabor largamente olvidado. Amablemente, dice que tuvo un accidente, que está algo desorientado y que a ver si tendrían la bondad de invitarlo a un café.

Situado ante un pequeño pozo de negro e hirviente café, echa mano del revistero y agarra un periódico de la semana pasada mientras toma un sorbo. Repentinamente, el escritor se convulsiona, esputa el líquido y estrella la taza en el suelo.

-¡No puede ser!

Atónito, ante la incrédula mirada del resto de clientes, Howie se levanta, con el periódico en alto y grita:

-¡¿¿Plutón ya no es un planeta!??

“Ay de mí”, piensa, “ay de mis abismos exteriores... mi Yuggoth querido y soñado... ya no sirves... ellos no te conocen... no saben de tus vastos eriales aparentemente olvidados... tus planicies congeladas... y del monte V´Krai, en cuyo hueco corazón zumban los Mi-Gos... se ha perdido para siempre el aleteo de mis Hongos de Yuggoth?”

Herido en lo más profundo de su ser por un puñado de astrónomos insensibles, Howie sale apresuradamente del local, casi derribando a una atónita camarera. Aprieta en sus manos el trozo de periódico y corre por las calles, a punto de ser atropellado en varias ocasiones. Se lanza de vuelta hacia los bosques.

Cae la noche y Howie contempla el cielo desde lo alto de una colina. Se esfuerza por oír el sonido de los chotacabras, de las flautas malsanas, en vano. Mantiene la mirada fija en el cielo, busca detrás de cada constelación.

“Sé que aún estás ahí...”

(Inspirado por Enclave de Humor, de Zona Negativa)

"Eran seres rosados, como de un metro y medio de largo, con cuerpos como los crustáceos y un par de enormes aletas dorsales, o alas membranosas, y varios juegos de patas articuladas; tenían en lugar de cabeza una especie de elipsoide arrollado, cubierto por multitud de antenas muy cortas..."("El susurrador en la oscuridad": H.P. Lovecraft)

Nota mental: redactar "Todo lo que siempre quisiste saber sobre Yuggoth (y perdiste demasiada COR para preguntar)" y enviarlo al Consejo Mundial de Astrólogos o similar que tuvo la feliz idea. ¡Mirad lo que le habéis hecho a Howie! ¡Bonita chingadera!

martes, julio 25, 2006

Guillermo Del Toro...¡en las Montañas de la Locura!


Debería irme a la cama, pero el post lleva todo el día rondándome la cabeza. Y no es nada en especial: es una alegría de saber que avanza el proyecto de Guillermo Del Toro para adaptar En Las Montañas de la Locura, una de las pocas novelas cortas de H.P Lovecraft.



Quizás el genio de Providence es demasiado descriptivo en alguna de las partes de esta novela, pero el relato de la expedición Miskatonic a la Antártida y lo que allí sucedió es uno de los puntos fuertes de la cosmogonía cthulhuoidea de Lovecraft. Pocos relatos describen tan bien su universo y sitúan el horror en un punto tan extremo y tangible, místico, ancestral, perdido, más allá de todos los abismos.

El caso es que Del Toro ya está buscando localizaciones para sus montañas: una barrera de agujas de más de 12 kilómetros de altura, con formaciones cúbicas en sus laderas cubiertas de nieve y un regusto de energía violeta en las nubes que atraviesan en medio de silbido ancestral. ¿La barrera a otro mundo? Sí... y no.

Las montañas de Lovecraft, surgidas de las pinturas de Nicholas Roerich, las busca Del Toro en Rumanía, mientras se relame de gozo (y yo, yo) ante las maquetas para el film, de las que dice son escalofriantes.

Para aquellos que quieran ir más allá de las Montañas, recomiendo la campaña de rol para La Llamada de Cthulhu “Más Allá de las Montañas de la Locura”, La expedición Starkweather-Moore sigue los pasos de la funesta expedición Miskatonic dispuestos a la gloria y ¿preparados para saber lo que realmente ocurrió?


Una carrera contra varias expediciones rivales, un emocionante comienzo, un manual cuasi científico de supervivencia en los hielos, terror, paranoia, sospechas, el secreto no revelado por Poe en Arthur Gordom Pym (¡esa figura blanca!), y una completa descripción de... eso.

Recomendable incluso para los que no vayan a jugarla y sientan curiosidad. Vale mucho la pena. Pero sí podéis jugarla mejor. Tenéis para rato. Un año como mínimo, chatos.

Tekeli-li!

PD: Estos días leo con avidez “La Gruta del Toscano”, del mexicano Ignacio Padilla. ¿Y si en las cumbres del Himalaya, en una gruta, se ocultara la entrada al infierno de Dante?

Lo comento porque el libro tiene una aire de horrores perdidos más allá de todo y expediciones condenadas que me recuerda a Las Montañas, más que a tanto peñazo codigodavinceado...
Mañana entrevisto al autor, así que le pediré que me lo aclare. Es curioso porque Padilla no es un escritor de género fantástico y el libro lo publica una gran editorial.

"Poco a poco fueron irguiéndose amenazadoras en el cielo de poniente. Bajo la luz rojiza antártica pudimos ver varias cumbres desnudas, yermas y negruzcas sobre el evocador fondo de las nubes iridiscentes de polvo de hielo. Tenía todo aquel espectáculo un halo secreto y ominoso; la insidiosa atmósfera previa a una terrible revelación (...) no pude evitar la idea de que eran unas montañas malignas; eran las montañas de la locura, y sus distantes laderas conducían a un diabólico abismo sin retorno."

domingo, junio 25, 2006

El Frutero Fuera del Tiempo

La vieja reivindicación friki de dominar el mundo, de infiltrarse en todas las esferas de la sociedad, podría estar más cerca de lo que creemos... Caminaba yo por una exposición de lo más seria sobre platería italiana del siglo XX, atento al desplazamiento del embajador italiano en México, cuando por obra del hado o quién sabe qué una extraña -y horrible- forma llamó mi atención.

Un cuerpo cónico de plata con varios apéndices en el punto más alto, rodeado de una plataforma circular y con más apéndices en la parte baja, de exquisita factura artesanal. Mis ojos se dirigieron al nombre de la pieza: ¡La Sombra Fuera del Tiempo! El corazón me dio un vuelco.

Aparentemente el objeto era un frutero, indicaba la placa, pero a los ojos de cualquier friki bien entrenado era sin duda algo más... era una reproducción de la Gran Raza de Yith!!!

Por partes:

1-La Sombra Fuera del Tiempo (The Shadow out of Time) es uno de los más aclamados relatos de H.P. Lovecraft, padre del horror cósmico, de panteones primigenios, cultos blasfemos y adoraciones subhumanas.

2- Para no descuajaringar el relato a quien no lo haya leído, decir que en él Lovecraft origina a la Gran Raza de Yith, cuya apariencia física es extremadamente parecida al frutero que describo arriba.

Obra, sin duda, de un friki y de los gordos. Curioso encontrárselo en una exposición auspiciada por la embajada italiana dispuesta a modernizar la imagen de su país.

La obra de Lovecraft y compañía no está exenta de artistas que plasman en sus creaciones el horror primigenio, a veces con consecuencias funestas o llevando al extremo su experiencia. Así a bote pronto está el famoso Richard Pickman (“El modelo de Pickman”), el protagonista de “Arcilla de R´lyeh” y un par de relatos de Clark Ashton Smith (un pintor hechizado por un paisaje malsano y un escultor que retrata criaturas de un Abismo fuera del tiempo). Por no hablar de La música de Erich Zann, un violinista en un barrio de mala muerte (dónde?) cuyas interpretaciones son... especiales. Y por supuesto, en cualquier relato abundan las estatuillas o representaciones de seres imposibles, entre otros souvenirs traídos de Polinesia o de la Meseta de Leng.

El autor del famoso frutero es Giorgio Branca, la obra está realizada para Mazzerato y data de 1993. ¿Podría ser que hubiera encontrado los Fragmentos de Celaeno, los Manuscritos Pnakóticos o algún otro códice blasfemo y comenzado a ahondar hacia la locura primigenia? ¿O quizás es sólo otro friki obsesionado por los relatos de Lovecraft?

Cualquier día le pregunto a mi pescadero si conoce Innsmouth...